sábado, 14 de septiembre de 2013

BEATIFICACION DEL CURA BROCHERO



 Después de un proceso de canonización que demoró décadas, el Vaticano le reconoció un milagro y Benedicto XVI firmó a fines del año pasado su beatificación, que será la primera de un argentino en concretarse en el pontificado del Papa Francisco.


 Esta mañana, el gobernador De la Sota estaba recibiendo en el aeropuerto cordobés al Delegado del Vaticano, el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congreción para la Causa de los Santos y quien presidirá mañana la ceremonia de beatificación. Esta noche, en la plaza de Mina Clavero, Amato será declarado visitante de honor.
Esta medianoche, se abrirán las puertas del predio de 10 hectáreas de Villa Brochero donde ser hará la misa central que presidirá el enviado del Vaticano, y que está prevista para las 10. A las 6 se hará un rezo del rosario y luego habrá un desfile con 3.000 jinetes. En el lugar se desplegarán siete pantallas gigantes y una octava se colocará en la plaza del pueblo.
El momento más emotivo, se espera, será cuando en la misa se lea la carta apostólica del Papa Francisco declarando beato al cura. Y otro de los personajes centrales será Nicolás Flores, el niño que estuvo a punto de morir y que se salvó milagrosamente luego de la invocación de sus padres al cura Brochero.
De toda la movida participarán cerca de 100 obispos y 1.200 sacerdotes de todo el país, más unos 1.500 voluntarios. El gobierno provincial dispuso desde hoy y hasta la medianoche del domingo la restricción de circulación de camiones por las rutas 14 (hacia el Oeste de Traslasierra), 15 (hacia el norte) y E 34 (Camino de las Altas Cumbres). Y a las 10 de mañana el Camino de las Altas Cumbres se cerrará en su circulación hacia el oeste y hasta las 18 será sólo mano única de Traslasierra a Punilla.


"Al cura Brochero el pueblo siempre lo consideró santo"
Lo que pasa es que la gente no sabía que había que hacer un trámite", explica riendo el jesuita Merediz, vicepostulador de la causa de canonización del cura Brochero, el párroco que recorrió incansablemente a lomo de mula las sierras cordobesas evangelizando y asistiendo socialmente a una población muy carenciada y olvidada por los poderes públicos. Su tarea dejó una impronta definitiva en esa región, al punto que, como lo explica Merediz, la veneración a este inminente beato empezó muy poco después de su muerte, en 1914.


La religiosidad popular, esa que Jorge Bergoglio tanto aprecia, como lo dejó asentado en el documento de Aparecida (2007), no esperó el papelerío para consagrar santo al cura José Gabriel del Rosario Brochero. Pero, a partir del sábado, éste tendrá un día consagrado a su culto en el santoral de la Iglesia Católica.
La ceremonia de beatificación será el sábado 14 de septiembre, desde las 10 de la mañana, en Villa Cura Brochero, en la región cordobesa de Traslasierra.
 En este diálogo con Infobae, el padre Julio Merediz, que desde hace 43 años es párroco en un barrio humilde de San Miguel, casi en el límite con Moreno, y muy cerca del Colegio Máximo de los Jesuitas, resume la historia del proceso de canonización de este nuevo beato argentino, del milagro que se le atribuye –confirmado por el papa emérito Benedicto XVI el año pasado- y de las razones de la trascendencia de su figura más allá de la Iglesia.
¿Cuándo empezó el proceso de canonización del cura Brochero?
Comenzó en 1968, pero en realidad el pueblo lo tuvo por santo siempre. El murió en 1914 y ya en el año 27 se había hablado de eso. Lo que pasa es que la gente pensó que no había que hacer ningún trámite: si todo el mundo decía que era santo, era santo y punto. Por eso el trámite propiamente dicho empezó recién en el 68, impulsado por el obispo de Córdoba, que en ese momento era el cardenal Raúl Primatesta (1919 –2006), y por el obispo de Cruz del Eje. La tarea la inició la compañía de Jesús.
Pero él no era jesuita...
No, fue por la relación que el cura Brochero tenía con ellos, a través de los Ejercicios Espirituales ignacianos, que fueron el modo que él implementó para levantar a todo este pueblo y darle dignidad. Él no era jesuita porque cuando ingresa al seminario, la Compañía de Jesús todavía no había vuelto. Los jesuitas fuimos expulsados de América en 1767, por un contubernio entre el rey de España y el rey de Portugal, y volvimos a Córdoba en 1858, 1860. En ese momento, Brochero ya era un seminarista de 20, 21 años, pero se enganchó con el estilo ignaciano.
¿Qué diferencia hay entre un beato y un santo?
 Es prácticamente lo mismo. Sólo que al Santo se le atribuye un milagro más. Pero en cuanto al culto, a los ritos, es exactamente lo mismo. Inclusive el sábado, el delegado papal, que en este caso será el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, va a anunciar qué día se le atribuye al cura Brochero en el santoral. Y ya podrá tener altares e imágenes y ser venerado públicamente y se podrán celebrar misas invocando su nombre.
¿Y cuáles son los requisitos para una beatificación?
Lo más importante es probar en forma documental, a través de testimonios, que él vivió ante todo las virtudes cristianas en modo heroico. Ese fue el trabajo más grande. Es como un juicio en el cual uno tiene que probar que este hombre realmente fue así; cuantos más testigos se tenga, mejor. Y fue arduo porque, como todo el mundo creía que ya era santo, se empezó tarde a buscar testimonios y se había ido muriendo la gente que conoció a Brochero. Pero hubo un jesuita, Antonio Aznar, que anduvo de misionero por las sierras durante 30 años y recogió muchos testimonios de gente que conoció a Brochero, que son los que más valen. El otro, el que dice "mi mamá me contó que..." no tiene el mismo valor. También hay 400 cartas escritas por Brochero. Esa es la documentación más fuerte. Una vez que se prueba eso y que pasa por una reunión de teólogos que lo estudia y lo aprueba, queda abierto el camino a la beatificación, que debe probarse además con un milagro. Es decir, una sanación, certificada por una junta médica que dice "acá pasó algo que supera a la ciencia".
¿Cuál es el milagro que se le atribuye a Brochero?
 El de un chiquito que, a los 11 meses, sufrió un accidente automovilístico en el cual murió su abuelo. El niño tuvo tres paros respiratorios de más de 15 minutos que hacían imposible que pudiese vivir; el accidente fue en el medio del campo y no recibió atención médica inmediata, se demoró mucho el traslado a Córdoba. Su padre, que sale relativamente ileso, empieza a pedir que viva y, luego, cuando le dicen que el chico se moría, él insiste y reza también a Brochero para que no le quedaran secuelas. Y el niño sufre un proceso de años de rehabilitación, pasando de estar casi como un muñeco desarticulado a ser hoy un muchachito de 13 años, casi normal, al punto que si uno no sabe que tuvo un accidente no se da cuenta de la pequeña discapacidad motora que le quedó.
¿El niño va a participar de la ceremonia de beatificación?
Si, va a estar allí con su familia.
¿El accidente fue en la zona en la cual trabajó Brochero?
 Sí, en Punilla, en las sierras. Pero además da la casualidad de que los padres del chico se casaron en la iglesia de Villa Cura Brochero.
¿Qué queda de la obra de Brochero en esa zona?
Muchísimo. Brochero es casi un prócer nacional. Es una figura que no está circunscripta a la Iglesia, su obra trasciende a lo social; su tarea fue esencial para la construcción de caminos, acequias, correos, para la educación, para conseguir maestros. Fundó una escuela de mujeres, en una época de machismo superlativo, cuando solamente había algunos liceos de señoritas en las grandes capitales: Córdoba, Mendoza, San Juan y poco más. Pero él quiso hacer un colegio de niñas porque creía que era la mujer quien realmente transmitía la cultura, las costumbres, la fe. Fue una apuesta muy moderna. Y Brochero, un hombre de gran influencia social. Enfrentaba a quien fuese necesario. Inclusive fue a Buenos Aires a pedir el famoso tren para el desarrollo de esta zona que estaba totalmente incomunicada. Él soñaba con el tren. Lo tuvimos y ahora ya no lo tenemos.
¿Cómo se convierte usted en vicepostulador de la causa?
Yo me empiezo a vincular con la causa alrededor de 1989. Y tengo el cargo oficial a partir del 90. Mi misión es sobre todo divulgar al cura Brochero, su obra. El milagro fue aprobado por el entonces papa Benedicto XVI el 20 de diciembre de 2012 y a partir de ahí buscamos una fecha que fuera apropiada, considerando el tiempo de preparación necesario para un acto de este tipo y la disponibilidad de agenda del enviado papal, el cardenal Amato.











 


Emotiva y multitudinaria ceremonia de beatificación del cura Brochero
El predio de 11 hectáreas está colmado de fieles. Encabezó la ceremonia el enviado del papa Francisco, el cardenal Angelo Amato. En Villa Cura Brochero, Córdoba, los fieles enfrentaron la helada noche con mate, pan casero, música y bolsas de dormir.

El “cura gaucho” José Gabriel Brochero fue oficialmente beatificado en una ceremonia que presidió el enviado del Vaticano, el cardenal Angelo Amato, y que se desarrolla en la localidad cordobesa que lleva su nombre.Ante una multitudinaria presencia de fieles, el cardenal Amato dio lectura al instrumento papal que concedió la investidura de beato al cura y se descubrió la imagen del nuevo beato argentino. Después de casi 100 años de su muerte, el "cura gaucho" es oficialmente beato. Si se comprueba un segundo milagro en estudio, será santo. En una ceremonia íntima y muy emotiva, lo describieron desde el altar como “un pastor con olor a oveja”.
Corriendo. A las apuradas. Como si los empujara una necesidad divina de ganarse el primer lugar. Adelante, contra las vallas y peleándole al viento frío y seco a pura fe. Así fue el ingreso de los primeros peregrinos al predio Cristo Blanco, donde fue beatificado el Cura Brochero. “Vinimos a presenciar una fiesta del pueblo. Pasamos dos noches a la intemperie y acá estamos, con más ganas de antes”, le dijeron a Clarín las jóvenes Ana Pastor (31), Sofía (19) y Carolina (28), de las congregaciones la Escolapias y Esclavas. A las 12. 05, parte de la multitud ingresó ansiosa y en malón al predio. Entre tantos, estaban Leonel y Carolina, una pareja de San Miguel, Buenos Aires, que vinieron exclusivamente a Traslasierra para la beatificación del “cura gaucho”.
Pero la vigilia, en realidad, comenzó muchísimos antes y en las calles de la ciudad. Pasadas las 20, unas 5 mil personas siguieron con atención y por una pantalla gigante, la misa que presidió el Cardenal de Paraná, Estanislao Karlic.
“Nosotros vinimos desde Santa Fe a presenciar algo histórico y conmovedor. Lo conocimos a Brochero en unas vacaciones y somos devotos de él. Esto es muy emocionante”, explicó a Clarín Alicia, mamá de Juan Facundo  y Ezequiel.
Mientras tanto, en las veredas y con el multitudinario murmullo espiritual de fondo, la gente se confesaba espontáneamente con los sacerdotes que pasaban por allí.
La de hoy fue una madrugada larga, fresca y conmovedora en Villa Cura Brochero, esta pequeña localidad de poco más de 7 mil habitantes. El mate, las bolsas de dormir, el pan casero y la música, ganaron por goleada en un predio que ya tiene calor popular. A las 6, con el Rosario del Aura, comenzó oficialmente la ceremonia que terminará después del mediodía.
Desde la organización y en el palco de las autoridades, estuvieron presentes gobernador cordobés, José Manuel de la Sota; el jefe de Gobierno la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri; en tanto que, en representación del gobierno Nacional, fue el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
Bajo un cielo un tanto encapotado, la pasión por Brochero sorprende a propios y extraños.
Papa Francisco: Beato Cura Brochero es pionero en salir a las “periferias existenciales” a llevar amor

BUENOS AIRES, 14 Sep. 13 / 12:54 pm (ACI).-

 En una carta remitida con ocasión de la beatificación del Padre José Gabriel del Rosario Brochero, conocido como el Cura Brochero, en Córdoba (Argentina), el Papa Francisco señaló que el nuevo Beato es “un pionero en salir a las periferias geográficas y existenciales para llevar a todos el amor, la misericordia de Dios”.
En el mensaje leído por el Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo, el Santo Padre recordó que el Cura Brochero “no se quedó en el despacho parroquial, se desgastó sobre la mula y acabó enfermando de lepra, a fuerza de salir a buscar a la gente, como un sacerdote callejero de la fe”.
“Esto es lo que Jesús quiere hoy, discípulos misioneros, ¡callejeros de la fe!”, remarcó.
“Que finalmente el Cura Brochero esté entre los beatos es una alegría y una bendición muy grande para los argentinos y devotos de este pastor con olor a oveja, que se hizo pobre entre los pobres, que luchó siempre por estar bien cerca de Dios y de la gente, que hizo y continúa haciendo tanto bien como caricia de Dios a nuestro pueblo sufrido.
Me hace bien imaginar hoy a Brochero párroco en su mula malacara, recorriendo los largos caminos áridos y desolados de los 200 kilómetros cuadrados de su parroquia, buscando casa por casa a los bisabuelos y tatarabuelos de ustedes, para preguntarles si necesitaban algo y para invitarlos a hacer los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola. Conoció todos los rincones de su parroquia. No se quedó en la sacristía a peinar ovejas.

El Cura Brochero era una visita del mismo Jesús a cada familia. Él llevaba la imagen de la Virgen, el libro de oraciones con la Palabra de Dios, las cosas para celebrar la Misa diaria. Lo invitaban con mate, charlaban y Brochero les hablaba de un modo que todos lo entendían porque le salía del corazón, de la fe y el amor que él tenía a Jesús.

José Gabriel Brochero centró su acción pastoral en la oración. Apenas llegó a su parroquia, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba para hacer los ejercicios espirituales con los padres jesuitas. ¡Con cuánto sacrificio cruzaban primero las Sierras Grandes, nevadas en invierno, para rezar en Córdoba capital! Después, ¡cuánto trabajo para hacer la Santa Casa de Ejercicios en la sede parroquial!

Allí, la oración larga ante el crucifijo para conocer, sentir y gustar el amor tan grande del corazón de Jesús, y todo culminaba con el perdón de Dios en la confesión, con un sacerdote lleno de caridad y misericordia. ¡Muchísima misericordia!
Este coraje apostólico de Brochero lleno de celo misionero, esta valentía de su corazón compasivo como el de Jesús que lo hacía decir: «¡Guay de que el diablo me robe un alma!», lo movió a conquistar también para Dios a personas de mala vida y paisanos difíciles. Se cuentan por miles los hombres y mujeres que, con el trabajo sacerdotal de Brochero, dejaron el vicio y las peleas.

Todos recibían los sacramentos durante los ejercicios espirituales y, con ellos, la fuerza y la luz de la fe para ser buenos hijos de Dios, buenos hermanos, buenos padres y madres de familia, en una gran comunidad de amigos comprometidos con el bien de todos, que se respetaban y ayudaban unos a otros.
En una beatificación es muy importante su actualidad pastoral. El Cura Brochero tiene la actualidad del Evangelio, es un pionero en salir a las periferias geográficas y existenciales para llevar a todos el amor, la misericordia de Dios. No se quedó en el despacho parroquial, se desgastó sobre la mula y acabó enfermando de lepra, a fuerza de salir a buscar a la gente, como un sacerdote callejero de la fe.

Esto es lo que Jesús quiere hoy, discípulos misioneros, ¡callejeros de la fe!
Brochero era un hombre normal, frágil, como cualquiera de nosotros, pero conoció el amor de Jesús, se dejó trabajar el corazón por la misericordia de Dios. Supo salir de la cueva del «yo-me-mi-conmigo-para mí» del egoísmo mezquino que todos tenemos, venciéndose a sí mismo, superando con la ayuda de Dios esas fuerzas interiores de las que el demonio se vale para encadenarnos a la comodidad, a buscar pasarla bien en el momento, a sacarle el cuerpo al trabajo.

Brochero escuchó el llamado de Dios y eligió el sacrificio de trabajar por su Reino, por el bien común que la enorme dignidad de cada persona se merece como hijo de Dios, y fue fiel hasta el final: continuaba rezando y celebrando la misa incluso ciego y leproso.
Dejemos que el Cura Brochero entre hoy, con mula y todo, en la casa de nuestro corazón y nos invite a la oración, al encuentro con Jesús, que nos libera de ataduras para salir a la calle a buscar al hermano, a tocar la carne de Cristo en el que sufre y necesita el amor de Dios. Solo así gustaremos la alegría que experimentó el Cura Brochero, anticipo de la felicidad de la que goza ahora como beato en el cielo.

Pido al Señor les conceda esta gracia, los bendiga y ruego a la Virgen Santa que los cuide”.










No hay comentarios:

Publicar un comentario